Guerreros Samurai

 


El término samurai significa guardián o aquél que sirve, y fue el nombre que recibieron los guerreros del antiguo Japón feudal que existieron desde mediados del siglo X hasta la era Meiji en el siglo XIX. La razón de ser de estos hombres era defender hasta con su vida a los daimyo o señores feudales que los contrataban. No estaban interesados en acumular fortuna, sino en cultivar el honor de su familia, antepasados y patria.


Los daimyos no existían como una clase social aparte. Simplemente eran los más "nobles" (o más despiadados) de los samurai. Como muestra la historia japonesa, durante siglos los samurai fueron cambiando de su condición de vasallos militares de "los grandes y buenos" y se fueron convirtiendo en "los grandes y los buenos" por sí mismos. Lo que podía preservarse con el poder de la espada, también podía quitarse con el poder de la espada. Los samurai se convirtieron y permanecieron como las personas de influencia en Japón. Sin un formidable ejército de seguidores samurai, cualquier daimyo y su clan estaban destinados a perder todo lo que tenían. Al mismo tiempo, algunos daimyos tenían que encargarse de que sus partidarios no les intentaran sustituir por la fuerza en cualquier momento… Sin embargo, en teoría, todos los samurai respetaban el mismo código de honor. Muchos, de hecho la mayoría, lo hacían hasta la muerte. Este código se llamó Bushido: "el camino del guerrero".

 

 


Igual que las reglas de las órdenes de caballería que prevalecieron en la Europa medieval, bushido se basaba en virtudes tales como la rectitud, la perseverancia, la frugalidad, el coraje, la cortesía, la veracidad y, en especial, la lealtad a los gobernantes y al país. Sólo a través del ejercicio de estas virtudes podía un caballero conservar su honor, y quien lo hubiera mancillado se veía obligado al suicidio mediante el harakiri. Desarrollado hasta su máxima expresión hacia finales del siglo XII, el bushido se convirtió en el siglo XVI en un código escrito. Al quedar abolido el feudalismo (aproximadamente a mediados del siglo XIX), este código fue abandonado, aunque su influencia persiste, sobre todo en el ejército


Un samurai imbuido realmente en código bushido no tenía en cuenta su propia vida a la hora de realizar ninguna acción. La vida y la muerte son algo secundario en el camino a cualquier objetivo, siempre que el acto llevado a cabo sea lo que había que hacer.


Los samurais tenían el derecho y el deber de llevar siempre en la cintura el abanico o gumpai y dos espadas llamadas daisho. Se trataba de una pequeña espada denominada wakizashi que medía unos 40 cm, y de otra más grande llamada katana cuya longitud era de 60 cm. Ésta era el sable de combate de los samurais, al cual consideraban como su propia alma y cuidaban casi más que a si mismos. Además de dominar el manejo de estas armas, eran muy diestros en el uso del arco y flecha.



Estos guerreros tenían la obligación de estar siempre limpios. Debían lavarse las manos y los pies por la mañana y la noche, y bañarse diariamente. Por si fuera poco, debían arreglarse el cabello y llevar completamente afeitada la parte superior de la frente. Comer, combatir, visitar a un amigo, morir, todos lo actos de los samurais debían estar llenos de rigurosa etiqueta.


Darse uno muerte era una forma legítima de mantener o recuperar el honor, así como un castigo. Los samurai solían matarse para evitar ser capturados o porque su señor había muerto y querían demostrarle su total devoción. También era posible que los samurais se suicidasen para protestar contra una decisión que había tomado su señor feudal. Esta acción se consideraba el colmo de la lealtad, aunque el señor en cuestión no lo tuviese en cuenta. De todas formas, es justo decir que raro era el hombre que no reconsiderase sus acciones cuando un seguidor decidía quitarse la vida antes que obedecer.


Generalmente, el heredero de la tradición samurai era el hijo primogénito. No obstante, como lo más importante era elegir al más apto para ejercer ese rol, el padre podía seleccionar al descendiente que considerara con mayor capacidad de honrar a su familia y ancestros. Si entre los hijos no hallaba ninguno que cumpliera los requisitos, podía adoptar. A la muerte del padre, el heredero debía hacerse cargo de sus hermanas y hermanos.


Los libros que se conservan de este período corresponden a tres categorías básicas. Algunos son manuales de instrucciones sobre el manejo de las armas, donde el bushido se reduce a una serie de habilidades prácticas. El libro Tanki Yoriaki ("Un Solo Jinete") es una obra de 1735 que se centra en armar a un samurai antes de la batalla. El subtítulo es Hi Ko Ben o "El Arte de Portar una Armadura" lo cual explica claramente de qué trata el libro.



Otros son obras filosóficas en las que el combate propiamente dicho se aplica a cuestiones más prosaicas, por lo que el bushido se puede usar para lograr cualquier objetivo. Y la tercera categoría son las notas prácticas y mundanas para dirigir un castillo y un ejército de samurai, pero también hacían hincapié en cómo el bushido debía aplicarse a la vida diaria de un samurai.


A finales del siglo XVIII, el sistema de gobierno ejercido durante la era Tokugawa entró en decadencia, y a consecuencia de la escasez de guerras los samurais perdieron su preponderancia. Los samurais y su estilo de vida fueron oficialmente abolidos a principios de 1870. Seis años después perdieron el derecho a llevar sable y se vetaron los combates entre las familias nobles. La mayoría de los samurais desaparecieron paulatinamente en el anonimato, pero sus gestas y hazañas continúan vivas en un buen número de películas y documentales, y en el código de honor o Bushido que aún hoy prevalece en la sociedad nipona.


Articulo por: Rednapx

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